Actualidad de ciencia

"Las temporadas de lluvias serán cada vez más intensas", aseguran expertos de Uninorte

Publicado el:: 12-06-2017

A mediados de marzo inició la primera temporada de lluvias del año, desde entonces 28 de los 32 departamentos nacionales se han declarado en alerta roja, 40 municipios fueron afectados, alrededor de 400 personas han fallecido, y otras decenas de miles resultaron damnificadas como consecuencia de la ola invernal y sus fuertes aguaceros. Además de deslizamientos de tierra, el agua que ha caído con gran frecuencia en estos últimos meses ha causado emergencias como inundaciones y desbordamientos en los principales ríos.

Para saber cómo las lluvias afectan a los ríos más importantes del Caribe, desde el 2010 un grupo de profesores pertenecientes a la línea de investigación en Geociencias de la Universidad del Norte, analiza los datos históricos y estadísticos de los caudales de ríos como el Magdalena, Ranchería, Sinú y Fundación, con el objetivo de entender cómo estos aumentan o disminuyen durante las temporadas húmedas y secas que se presentan naturalmente en la región.

Juan Camilo Restrepo es uno de los profesores del departamento de Física y Geociencias que participa de estas investigaciones. Él explicó que la información que ofrecen los caudales les permite ver la influencia de los efectos climáticos en las temporadas invernales. Según las estadísticas, en los últimos 50 años no se han presentado aumentos significativos en la cantidad de agua que cae tras la temporada de lluvias, pero sí en la frecuencia de estos fenómenos climatológicos, lo que genera emergencias por inundaciones y derrumbes.

“Ahora está cayendo la misma cantidad de agua, pero distribuida en una corta temporada, en la cual hay estragos, porque el sistema no es capaz de filtrar el exceso y por eso se desbordan los ríos. Es como regar una planta con un litro de agua, si cae de a poco, esta la puede absorber; pero si uno arroja todo el litro de una vez, la tierra solo absorbe una parte pero después no puede continuar y lo demás se desborda”, ilustró Restrepo.

El profesor, quien es doctor en Ciencias del Mar, añadió que uno de los factores que han aportado a las intensas lluvias que se están presentando en la región, está relacionado con un aumento en la temperatura de la superficie del mar, ya que al calentarse el líquido se evapora, formando más nubes cargadas de agua. Contó que este es un evento cíclico de baja frecuencia que sucede alrededor de cada 10 años en la región.

Por su parte Luis Otero, también profesor del departamento de Física y Geociencias, y miembro del grupo de investigación, manifestó que las lluvias que se están experimentando los últimos meses obedecen a un ciclo normal del clima.
“Lo normal en el caribe colombiano son dos épocas húmedas, una menor, de abril a mayo, con un periodo de transición seco, que coloquialmente se conoce como veranillo de San Juan, y después viene la segunda época húmeda mayor, que va desde agosto hasta noviembre”, dijo Otero, quien cuenta con un doctorado en Ciencias y Tecnologías Marinas.

Si bien ambos docentes coinciden en que las intensas precipitaciones son parte del ciclo hidrológico usual del Caribe, las que se presentaron en esta temporada generaron diversas situaciones de emergencia, en gran parte por el efecto antrópico; ya que cada vez hay más comunidades humanas asentándose cerca de las riberas de los ríos, que se convierten en espacios vulnerables ante crecientes e inundaciones.

El profesor Restrepo añadió que este tipo de desastres aumentan cuando ceden las estructuras de contención, como diques y jarillones, que se crearon desde hace décadas para proteger a las comunidades rivereñas de las crecientes.

“Esas estructuras se diseñan para soportar cierto periodo de retorno, es decir, cuando puedan ocurrir eventos extremos. Pero lo que se ha descubierto ahora es que esos caudales que antes tenían un periodo de retorno de 100 años, pueden ser de 50 años, porque se han vuelto sucesos más extremos al incrementarse la frecuencia de las lluvias, y el sistema no está diseñado para esa situación”, afirmó.

Según sus estudios, otra de las razones por las que ahora se percibe con mayor frecuencia el impacto de estos fenómenos climatológicos, es por la disminución en la capacidad que tienen las cuencas para adaptarse a los cambios, lo cual se debe a que actividades como ganadería y cultivos, han deteriorado los ecosistemas de ciénagas. Estas últimas cumplen un importante papel de regulación hídrica, al absorber el exceso de agua en época de fuertes tempestades, que luego liberan a los ríos en la estación más seca.

Los expertos agregaron que estos son fenómenos cíclicos naturales, que continuarán presentándose periódicamente en el futuro, por lo que se deben realizar estudios más detallados para la región, los cuales puedan derivar en estrategias y planes de contingencia para la adaptación ante los efectos que traerían las próximas emergencias hidroclimatológicas.